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miércoles, 7 de noviembre de 2012

3 años, o 5, o 17...

Es curioso como cuando ponemos el retrovisor, el paisaje lo vemos diferente a como lo vimos al pasar...

Recuerdo cuando íbamos a la cabaña que teníamos al pie del mar y mi gordo que estaba muy pequeño nos decía al día siguiente de estar allá: -"Necoclí sería muy bueno sin calor, mosquitos, ni arena", y yo mientras le aplicaba el protector solar o el repelente según el caso, me decía para mis adentros que además de esas tres, agregaría otras veinte!!!

Nos pasábamos la temporada entera cruzándonos miradas con los ojos en blanco y yo renegaba casi cada día, al tiempo que mi ex se sentía en el cielo y se reía cazándonos al vuelo la incomodidad mal disimulada, para a continuación restregarnos en la cara lo bien que lo habíamos pasado ese día.

Pero cuando regresábamos a casa añoraba los tragos en la playa alrededor de la fogata acompañados del sonido de una buena guitarra, el murmullo del mar y fantásticas veladas, o la cabaña llena de invitados a toda hora, también las caminadas interminables con el agua mojándonos los pies, los paseos en coche arrastrado por un flamélico caballo y los viajes en lancha a Capurganá o Rionegro, las fiestas del coco y bailar en el fandango hasta el amanecer y otras mil cosas que no citaré ahora.

Hace unos años mi vida era muy diferente a como es ahora, ni peor ni mejor, sólo diferente.
Y hoy, no sé porqué al poner mi retrovisor volví a ver situaciones y personas de un pasado borrascoso para las que seguramente yo ya no represento ni un pequeño recuerdo, pero con los que compartí emociones y hasta sentimientos...

4 comentarios:

Sergio dijo...

Pues ese lugar en fotografía siempre parecerá agradable y maravilloso de visitar aunque luego veo que sus inconvenientes hay que vivirlos para entenderlos. Esos mosquitos no me parece el más pequeño de ellos. De todas formas cuidado cuando recoreamos porque siempre tendemos a equivocarnos. Nos faltan los olores, las sensaciones y muchos detalles que se borran. El recuerdo se parece mucho a la fantasía y creo que se mueve por los mismos lugares del cerebro. Creo que lo tenemos como un autoengaño agradable. En fín... Besos.

Novicia Dalila dijo...

Parce, pues el sitio es precioso... Tan salvaje, tan agreste. A mí me gustan mucho los parajes así, aunque sólo para pasar un tiempecito... nada de vivir allí, que al final yo soy muy de asfalto para pasar la vida...
Sí es verdad que cuando miramos hacia atrás rememoramos tiempos y personas que en su día igual no valoramos en su justa medida, pero, lamentablemente, los arrepentimientos no sirven para nada a estas alturas...
La vida transcurre a su ritmo ininterrumpidamente y a lo largo de ella vamos incorporando a personas a ella... Unas veces se quedan para siempre, hasta el final, y otras, pues desaparecen diluídas en el tiempo pasado y nos queda sólo su recuerdo...
No hay que entristecerse por esto, parce, porque con el día a día ya hay bastantes tristezas que gestionar... Para qué desenterrar nada?

Un beso muy fuerte, parcerita <3

Annie dijo...

Sergio tienes razón en parte, porque en Necoclí por aquella época ningún detalle era pequeño.

Ahora que lo mencionas pienso que cada vez estoy más convencida que mis recuerdos son fantasías...

Besos cargados de energía positiva

Annie dijo...

Así es Parce, el lugar es encantador pues es un pueblito de pescadores y pequeños agricultores que viven a su aire en un paisaje idílico. Si buscas en imágenes de Google verás de qué te hablo. Pero al igual que vos, sólo para ir a pasear, vivir allí sería como morirme en vida.

Y como ya te dije cuando hablamos por teléfono, recordar no me entristece, es sólo que a veces se me cruzan los cables y sale un post de este tipo.

Te quiero mucho parcerita de mi alma