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martes, 31 de enero de 2017

Círculos

Estuve releyendo un blog que tuve cerrado hace como mil años y en el que me mostraba más, donde me comentaban habitualmente y a través del mismo, me hice a muchos ciber amigos, al punto que le dediqué un post a uno de ellos. Era alguien a quien a pesar de tener poco contacto con él y no conocerlo personalmente (no sé cómo es físicamente, no sé dónde vive ni a qué se dedica, o quienes son sus amigos, etc.) mejor dicho, siendo un perfecto desconocido para mí, me inspiraba un profundo cariño y una gran complicidad desde que lo conocí y con sus escritos y comentarios se ganó un lugar perenne en mi corazón. Firmaba como Jano y en un post que le dediqué en su momento, me dejó un comentario que me sirvió para escribirle a mi adosado hace años, cuando aún no vivía aquí, escrito que retomo ahora para esta nueva entrada. 

"...Creo que te debo contar de un nuevo ciber amigo, ya sé que con sobrada razón desconfías de que me relacione con hombres por este medio, pero en este caso no tienes nada de qué preocuparte, pues lo asumí como amuleto de buena suerte para estar juntos otra vez. Te explico: Su nombre es Jano, aunque intuyo que no se llame así realmente, en España son más normalitos que aquí para nombrar a los hijos y su blog Jano Cunctator, Él en uno de mis post me dejó este comentario: “Jano dijo... "No enflorará tu nombre un verso vano ni entre lo cotidiano irás perdida. Un varonil silencio. Un goce arcano. Y por mi pensamiento soberano hacer más honda y más sensual tu vida"; de él para ti por medio de mi. Federico García Lorca dormía en el cuarto en que era retratada Ana Mª; Porfirio y Federico se conocieron en Cuba, Porfirio murió en la tierra de Frida; Frida tuvo un romance con Isamu Noguchi, Dalí influyo en el diseño del sofá-nube de este último; círculos Chiquita. Viajar al mundo de Frida ha sido apasionante, y doloroso. Besos” 
Habla de círculos, esa palabra me hizo click y en ese instante lo tomé como mi talismán, pensé que nada sucede por casualidad y ¿A santo de qué venir a saber de buena tinta precisamente ahora? En la mitología romana Jano (en latín Janus) es un dios que tenía dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil, era el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Su representación habitual es bifronte, esto es, con las dos caras mirando en sentidos opuestos. Es el dios de los cambios y las transiciones, de los momentos en los que se traspasa el umbral que separa el pasado y el futuro. Su protección, por tanto, se extiende hacia aquellos que desean variar el orden de las cosas. Se le honraba cada vez que se iniciaba un proyecto nuevo, nacía un bebé o se contraía matrimonio. Como dios de los comienzos, se lo invocaba públicamente el primer día de enero, (lanuarius) el mes que derivó de su nombre porque inicia el nuevo año. Jano es un dios romano y no tiene equivalente en la mitología griega. Al igual que Prometeo, Jano es una suerte de héroe cultural, ya que se le atribuye entre otras cosas la invención del dinero, las leyes y la agricultura, según los romanos este dios aseguraba buenos finales. De Cunctator sólo haré referencia a lo relevante, en latín significa "el que retrasa". Mira los círculos que encontré: Nací un primero de enero y la invención de mi profesión se le atribuye a este dios; por fortuna tú no eres devoto de la Virgen del puño así tus paisanos tengan esa fama; mi hijo es más romano que cualquier NN italiano; soy tu Sybil criolla, pero generalmente sólo te muestro dos caras de las siete que tengo; nuestra relación atraviesa por la transición más violenta que ha sufrido; por eso invoco la protección del dios Jano para variar el orden que nos rodea, lo honro pensando en ti y en este proyecto de vida que iniciaremos a partir de enero; porque mi deseo es estar JUNTOS SIEMPRE!!! Pero como nada es perfecto, mi amigo Jano le tenía que agregar el Cunctator para retrasarnos la dicha, eso lo obviamos, total, siempre firma como Jano a secas, así que a palabras necias, oídos sordos.

Círculos que se repiten una y otra vez, círculos que desearía romper ahora y para siempre, pero que se siguen duplicando hasta el infinito...
Estoy cansada de repetir como un loro "te amo" sin estar segura si de verdad siento lo que digo, cansada que la respuesta invariablemente sea "yo también", ¿yo también qué? ¿También me ama, también se ama a sí mismo, también responde como un loro? Ya me da igual, lo único que tengo claro es que sigo pensando en el "JUNTOS SIEMPRE", aunque cada día sea más dificil mantener ese deseo.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Adiós




Desde la primera vez que vi este anuncio me impactó y siempre suelto un par de lágrimas cada vez que lo veo, también me da rabia con los hijos, y hasta con el mismo anciano, por sentirse tan miserable que pueda llegar al punto de fingir su muerte para poder reunirlos en Navidad y luego alegrarse por una compañía impuesta, porque está claro que los hijos jamás hubieran ido a su casa sino hubieran recibido el mensaje de su presunta muerte.

Este fin de semana pasó lo mismo en mi edificio, con la diferencia que el anciano no se tomó tantas molestias, simplemente se acostó a sus 98 años cumplidos al lado de su esposa de toda la vida, enferma de alzheimer, y a la cual llevaba varios años cuidando, y no despertó a la mañana siguiente. Hubo policía, médicos forenses, ambulancia, empleados de la asistencia social, en fin, como que fue todo un follón, y yo, NI ME ENTERÉ!!! Sumida en brazos de Morfeo no me di cuenta de nada, pareciera que este dios cada noche se niega a dejarme ir hasta que el sol esté bien alto, las ventajas de no trabajar, que alguna debía de tener.

Ayer fuimos al sepelio, las hijas determinaron que fuera una ceremonia laica. Sólo reconocí a una, la más fea de las dos, porque en todos estos años la vi un par de veces, una de las cuales cuando mi adosado llamó a los servicios sociales porque ya no aguantábamos el mal olor que salía de su piso y se pasaba al portal obligándonos a mantener la puerta abierta del edificio con las consecuencias de inseguridad que esto conlleva. A la otra, los yernos y las nietas, los conocí en el tanatorio.

Cuando salimos le comenté a mi adosado que aun me sorprendo con las costumbres de aquí, como es posible que teniendo tanto dinero, no le hubieran llenado la sala de flores, máxime que son propietarios de una floristería, pero está visto que aquí son fríos, tanto en vida como en muerte...

lunes, 30 de noviembre de 2015

Aniversario


Si esa tarde ella hubiera sabido que 20 años después estaría sola, gorda, lejos de todo lo que ama, llorando y tiritando de frío, tal vez no se hubiera quedado dormida ni un segundo...

Seguramente su encuentro lo habría pactado más temprano y ni por equivocación le hubiese dejado desperdiciar tanto tiempo en conversaciones tontas; se debería haber fijado en todos los detalles para retenerlos en su memoria y ahora recrearlos para sentirse acompañada y alegrarse un poquito la tarde, pero no lo hizo, simplemente se lanzó de cabeza en sus brazos sin pensar en las consecuencias, sin saber siquiera cuanto duraba la inauguración de un Metro y si alguien notaría su ausencia en el acto.

jueves, 6 de febrero de 2014

Hoy la nostalgia me apretuja el alma...

Hace como mil años no escribía en este blog, será porque como mi vida ahora es tan anodina, ya hasta las ganas de escribir se me han quitado.

Empecé a trabajar, o eso parece, no sé, me limito a sentarme frente al ordenador ante un programa de tarificación que en apariencia es sencillo y que cuando tengo al lado a la persona que me explica el proceso me parece muy fácil, pero cuando estoy sola en casa me hago un lío, lloro y me siento tan estúpida!!!!

Me parece increíble que ésto me esté pasando a mí, A MÍ, que dicté clases en la Universidad, que litigué en tantos Juzgados y Tribunales, que era la abogada a la que requerían para dar las conferencias, o a la que siempre buscaban para que emitiera un concepto por lo precisa y clara que era en los mismos...

En fin, que todo en la vida pasa y tendré que aceptar de una vez por todas que ya no soy la misma de antes, que el tiempo no se puede devolver para cambiar decisiones de las cuales me arrepiento en este momento, y que sí o sí, me tengo que adaptar a mi aquí y a mi ahora. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Mascarada

Es curioso que la persona que mejor me conoce, en la que confío plenamente y a la que primero le cuento todo lo que me pasa, sea alguien a quien no conozco personalmente.

Jamás hemos tenido un face to face en los casi siete años que llevamos de conocernos, ahora ya no estoy segura si son siete, seis o cinco, qué mas da, si me parece que la conozco de toda la vida...

Hace una semana tuve una experiencia muy fuerte para mí, algo que seguramente lo han vivido o lo viven en la actualidad muchas personas, que a lo mejor no tiene trascendencia para el común de la gente, pero que yo no voy a poder superar en mucho tiempo, incluso ahora que escribo, supuestamente con cabeza fría, no puedo evitar que los ojos se me encharquen al recordar ese momento.

Le escribí un correo contándole a grandes rasgos lo que me sucedía y al día siguiente me llamó. Me escuchó, me dio su apoyo, me animó; en síntesis, me hizo saber que ahí está para mí, que dentro de nuestras limitaciones, puedo contar con ella y eso se agradece un montón, porque el sólo hecho de hablarlo me es de mucha ayuda.

Días después pude hablarlo con alguien más, (mi mamá entre ellas) pero sentí que todas pasaron de mí, como si lo que me sucede no fuera importante, como si yo tuviera que aceptar mi vida tal como es ahora sin derecho a protestar, ni a decir ni mú. Es como si tuviera la culpa de esta situación, o que me angustio por nada, no sé, mejor no pensar...

Ya sé que no sirve para nada llorar ni lamentarme. También sé que no hago nada (ni lo haré) para cambiar la situación, y que por mucho que piense, me preocupe o lo que sea, todo seguirá igual por mucho tiempo.

Todos los que me rodean o me conocen creen que soy feliz, incluso la semana pasada dos personas distintas me dijeron el mismo día que no me imaginaban llorando o de mal humor, creo que será porque siempre estoy riendo y tratando de infundir positivismo a mi alrededor, lo que no saben es que soy como Garrick...



REÍR LLORANDO

Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer. -¡Si soy amado!
-Un título adquirid. -¡Noble he nacido!

-¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho!
-¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas.
-¿Vais a los cementerios? -Mucho… mucho.

-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.

Me deja -agrega el médico- perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.
-¿A Garrik? -Sí, a Garrick… La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza