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jueves, 26 de enero de 2012

Trapo cocinero

Es aquel que sólo usamos para limpiar y volvemos a dejar tirado en un rincón de la cocina después de usarlo.
Tengo varios amigos(as) que sólo se acuerdan de mí cuando están mal.

Al principio me parecía lógico pues es normal que cuando una persona atraviesa por un mal trance se aferre a algo. Unos se vuelven creyentes y se vuelcan en su fe en Dios, otros que pasan por un revés económico empiezan a jugar lotería, (basta con remitirnos a las imágenes de las colas para comprar los billetes para las loterías de Navidad y la del Niño) y hay quienes recurren a personas que como yo tenemos un sexto sentido y en mi caso concreto, leo el Tarot. 

No soy la típica tarotista que se lucra con las consultas y se olvida de lo que le han planteado. Yo me implico, sufro y de hecho mantengo una relación de amistad con cada una de las personas que me requieren. Antes me avergonzaba de lo que hacía y de hecho ni lo mencionaba siquiera, pero quienes me visitan se han ido encargando de hacerme propaganda y más por lo bien que se sienten conmigo que por las predicciones en si mismas, así que hoy por hoy, muchos al salir de mi consulta me dicen: "Annie fulanita(o) tenía razón, venir a consultarte es como hablar con una amiga de toda la vida".

Así que poco a poco fui dejando el prejuicio y pasé de ser la abogada a ser la "bruja", ya no me importa que mis amigos del facebook que no veo hace años se enteren que ya no ejerzo mi profesión y que ahora me dedico a otros menesteres, incluso algunos me han escrito, o me han llamado, o cuando yo les llamo, me piden que les lea las cartas, y se asombran que yo les acierte en tantos aspectos de su vida que desconozco completamente pues en muchos casos han pasado hasta 30 años sin vernos.

En fin, el caso es que al principio hasta me inflaba un poquito el ego el hecho de que esos amigos en sus momentos duros recurrieran precisamente a mí, que sólo pensaran en mí para desahogarse, para contarme sus cuitas, para que yo les diera mi apoyo, mi ánimo, mi consejo y de una u otra manera les pudiera ayudar. De hecho ni siquiera me importaba cuando era yo la que seguía pendiente, llamando, preguntando ¿cómo sigues? ¿qué tal va todo? enviando mensajitos de ánimo, vídeos, canciones, cualquier cosa para que supieran que estaba ahí, que podían contar conmigo siempre. 

Pero ya no había respuesta, la crisis había pasado y yo ya no era necesaria...

6 comentarios:

Daltvila dijo...

Annie:

¡Soy la primera en asomarme a tu ventana!(por cierto, bonita forma de invitarnos a comentar)
Entiendo lo que dices. Creo que nos pasa y nos ha pasado a todos alguna/s veces. No creo que te olviden, estoy convencida de que se acuerdan de tí a menudo y, si no es así, pues ellos se lo pierden.
Y, con el tiempo, estoy convencida de que en la vida todo circula, como dice Drexler, "todo se transforma" y esa amistad que tu le das a alguien cuando te necesita, seguramente regrese a tí tarde o temprano, a través de ese alguien o de una tercera persona.

Besos y no caviles tanto!

Annie dijo...

Tienes toda la razón Daltvila, de ahora en adelante a otra cosa mariposa...
A veces cavilar tanto me hace daño y no me lleva a ninguna parte.

Besitos mágicos preciosa y feliz fin de semana

Houellebecq dijo...

Pensaba que sólo me pasaba a mí. Tengo un amigo que me suele llamar cuando necesita alguna gestión como que le arreglen el currículum o que le acompañe a alguna institución pública dónde parece que le muy asilvestrado no sabe hablar por sí mismo. Salvando las distancias es parecido a lo que cuentas. Es cierto que cuando nos sentimos más vulnerables somos también más humildes y buscamos la compañía de gente que antes no llamábamos tanto pero se ha de ser consecuente y no jugar al mencionado trapo de cocina. Creo que ese tipo de gente no se da cuenta de lo que hace pero molesta igual. Y parecen bastante habituales, esa queja tuya la he oído mucho. Yo normalmente sólo doy una oportunidad en casos normales y dos si la persona me cae muy bien. Cuando se acaban las oportunidades y vuelven a recurrir a mí me suelen encontrar ocupado y sin tiempo para ellos. Y pobre de ellos si se quejan. Besos.

Annie dijo...

Tienes razón Hou no se dan cuenta de lo que hacen pero a mí no sólo me molesta sino que a veces me lastiman con sus acciones, por ejemplo cuando me doy cuenta que mis consejos, mis vídeos, palabras, información, o cualquier otra cosa que yo pudiera brindarles para ayudarles lo utilizan para quedar como príncipes o princesas delante de otros y a mí ni un simple gracias...

Así que sigo tu consejo y por lo pronto ya puse una imagen en mi fecebook, ya me contarás si me pasé jajajajajaja

Besos mágicos y gracias por estar siempre aquí

Novicia Dalila dijo...

A mí me pasa igual, Parce. Y sabes? Mientras no soy consciente de esa "utilización" vivo tan feliz. Me alegra cuando alguno de esos "amigos" recurre a mí cuando está mal. Me siento útil, válida. Me enorgullece que se acerquen a mí cuando necesitan a alguien que les escuche, que les aconseje de alguna manera... Pero cuando tengo la desgracia de darme cuenta de que sólo vienen en esas circunstancias y que cuando soy yo la que necesita que la escuchen o que la aconsejen, no hagan ni caso y durante la conversación vuelvan una y otra vez a "sus temas" ignorando descaradamente los míos, entonces me siento decepcionada y me planteo el "cruz y raya"... Ya, a partir de ese momento, ya no vuelvo a mirarles de la misma manera....

Un beso parcerita :********

Annie dijo...

Parce me pasma comprobar cada día lo parecidas que somos!!!!!

Eso es lo que más me duele a mí también, que yo me vuelco en sus problemas, angustias y malos trances y cuando yo lo estoy pasando fatal nunca están para mí...

Un fuerte abrazo parcerita de mi alma y mi cariño por siempre.